La primera baja, el guardia Edecio Alvarez

Luis Heraclio Medina Canelón

Abogado – Historiador

«Mi divisa es el honor, mi orgullo el ser venezolano, mi vocación es servir ala Patria y mi satisfacción es el deber cumplido.

Mi consigna es el cumplimiento del deber. Ni el dinero, ni las adulaciones, despertarán la codicia que me prive del honor.»

Decálogo del Guardia Nacional

En 1936 Venezuela entra en el siglo XX de manos del presidente general Eleazar López Contreras, luego de 35 años de oscurantismo, brutalidad, atraso y tiranía.  En aquellos tiempos en que los totalitarismos fascista y comunista avanzaban por Europa, el presidente López, quien era un demócrata cabal y enemigo convencido del comunismo y el fascismo, crea  una serie de instituciones para modernizar a Venezuela, entre ellas, le da vida el 4 de agosto a la Guardia Nacional de Venezuela (GNV), inspirado en organizaciones semejantes que en sus países gozan de reputación y admiración de la colectividad, como son la Guardia Civil en España y los Carabineros en Chile.

Estudiantes de la primera promoción de guardias nacionales, en Villa Zoila

Esta será una fuerza observadora y cumplidora de la ley, para proteger nuestras fronteras y defender a la ciudadanía del contrabando, de los cuatreros, de la delincuencia y de los totalitarismos, y el control de indocumentados, con los profundos sentimientos nacionalistas y verdaderamente bolivarianos que eran el norte del viejo general.

La Guardia Nacional que nacía en aquella época era todo lo contrario a la brutal “Sagrada” del fenecido gomecismo. Allí no había analfabetas, todos estudiaban las diversas leyes de la nación y estaban entrenados para socorrer y colaborar con la ciudadanía en todo momento, que debía encontrar en el “guardia nacional” un amparo ante cualquier adversidad.  Incluso un aspecto hoy desconocido por muchos: la primera campaña de alfabetización  realizada en Venezuela, mucho antes de ACUDE, o cualquier “misión”,  estuvo a cargo de los guardias nacionales que a finales de los años treinta estuvieron recorriendo los campos enseñando las primeras letras a los campesinos venezolanos.

Pregonero, estado Táchira, guardias nacionales alfabetizadores y campesinos durante el primer programa de alfabetización

Aquellos fueron muchachos formados en la “Escuela Nacional de Seguridad” con mucho estudio, de leyes y reglamentos, procedimientos, geografía e historia patria y en estrictas normas de ética, comportamiento, vocabulario, presencia personal, moralidad, desprendimiento, amor a la patria, cumplimiento del deber y espíritu de sacrificio, todo esto comprendido en “La Cartilla del GN”, un pequeño manual que contenía todas las obligaciones de un guardia, y que en pequeño formato todo gn debía aprender y portar; que era su Biblia.

De estas primeras promociones egresó Edecio Alvarez.  Era un muchacho de Capacho, de tipo aindiado, de instrucción elemental, pero buen compañero, apreciado por sus iguales y por los superiores, quienes le tenían cariño y consideración. Era de esos sujetos que internalizaba totalmente su condición de militar; parecía que a toda hora andaba de servicio; la “cartilla del guardia nacional” era su ley de vida. 

Estando de servicio en el Estado Zulia, en la zona de la Goajira venezolana, a la patrulla de la que formaba parte tuvo que atravesar el río Limón, que se encontraba algo crecido.   Sucede que, como sabe cualquiera que haya recibido entrenamiento militar, el arma de servicio es considerado algo totalmente sagrado; el soldado jamás puede ni debe dejar ni apartarse de su fusil.  En el cuartel les dicen: “Su arma es su novia, si la deja sola se le va con otro.”  La peor falta en que puede incurrir el soldado es descuidar su arma, porque puede caer en manos del enemigo y matarlo a él o a sus compañeros.  Este es el primer pensamiento que se le inculca al soldado, es un dogma para el militar.

Así pues, al atravesar el embravecido río Limón, con su carabina, (posiblemente una FN30,  un modelo más corto que el fusil de igual denominación)  debido a la fuerte corriente, el guardia Edecio perdió el equilibrio y cayó en las turbulentas aguas. El joven guardia, sin faltar a su juramento tomó fuertemente su arma, para evitar perderla en las turbulentas aguas, pero no podía nadar.  Sus compañeros y superiores, ya a salvo en la orilla le gritaban que soltara la carabina, pero Edecio llegó a responderles:

-“No puedo soltar la carabina que la Patria me confió”. Pese a las súplicas de los otros guardias, Edecio Álvarez continuó con su carabina entre los brazos hasta que se lo terminaron por tragar las aguas.

La muerte del guardia nacional Edecio Álvarez fue la primera baja en servicio de la novel Guardia Nacional de Venezuela (GNV) Ese era el concepto del deber que tenían aquellos hombres formados en la antigua y Guardia Nacional de Venezuela.  En estas fechas, es necesario recordar al guardia Edecio Alvarez, para quien el cumplimiento del deber estaba sobre todas las cosas, primer gn muerto en servicio.

Luis Medina Canelón

Abogado, escritor e historiador Miembro Correspondiente de la Academia de Historia del Estado Carabobo

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