La tragedia del Vuelo 742 que dejó más de 150 fallecidos

Julio Gutiérrez
Periodista/Diario La Verdad

Unas 155 personas murieron hace 51 años en la aparatosa y mortal caída del avión de la aerolínea estatal al norte de la capital zuliana. Entre las víctimas mortales se encontraban propietarios y jugadores del equipo de béisbol profesional Cardenales de Lara


Cuando el domingo 16 de marzo de 1969 alcanzaba su máxima temperatura y tranquilidad en la calurosa Maracaibo un avión cayó envuelto en llamas y convirtió en un infierno la urbanización La Trinidad y el barrio Ziruma. Fue la tragedia número 52 de la aviación civil del país y el desastre aéreo más mortífero en el mundo hasta 1971, así como en Venezuela y en el estado Zulia hasta 2005.

Además, secunda en cantidad de muertos el siniestro del avión MD-82, de West Caribbean Airways, que se estrelló en la Sierra de Perijá la madrugada del martes 16 de agosto de 2005 dejando un saldo de 152 pasajeros y ocho tripulantes fallecidos. El vuelo 708 de la aerolínea colombiana se dirigía de Ciudad de Panamá a Martinica con ciudadanos franceses de la isla francesa y un italiano que era el operador de viaje.

Se elevó solo 10 metros

Eran las 12.05 minutos de la tarde cuando el jet DC-9-32 siglas YV-C-AVD que cubría la ruta Maiquetía-Maracaibo-Miami se estrellaba en ese sector de la zona norte de la capital tras su fallido despegue de la pista 04L-22R del antiguo aeropuerto Grano de Oro.

La aeronave de la línea aérea estatal realizaba el vuelo 742, con 74 pasajeros y 10 tripulantes a bordo, salía del principal terminal aéreo de la entidad con destino a Miami, en Estados Unidos.

La controladora aérea narró que vio cuando el avión pasó frente a la torre, que quedaba a mitad de la pista. “Vi que el avión no despegaba, sino que corrió y seguía corriendo. Se comió el 80 % de la pista. Fue angustiante verlo sin poder hacer nada. El avión despegaba siempre al pasar la torre de control. Ese día cuando vi que se comió toda la pista. Ya yo sabía el desenlace”, contó.

Tras alzar vuelo solo unos escasos 10 metros al culminar su recorrido por la pista, el motor izquierdo chocó con un poste de electricidad cercano al antiguo Cine Capitolio, según relataron testigos.  

Siguiendo su veloz e imparable precipitación a tierra, un elevado reflector de una cancha de baloncesto en La Trinidad rasgó los tanques de combustible. Este se derramó inmediatamente sobre las viviendas y sobre los residentes que observaban con sorpresa y pánico su desplome.

Tras chocar después con otro poste con dos transformadores, los depósitos de combustible explotaron y causaron el incendio del motor izquierdo, mientras el ala de ese mismo lado se desprendió y cayó sobre una casa.

Cayó invertido en La Trinidad

Hasta que, totalmente fuera de control y en forma invertida, cayó bruscamente contra una vereda de la mencionada urbanización. El impacto causó una fuerte y terrible explosión que se escuchó y se vio en el silencioso mediodía de ese domingo en la capital zuliana, según aseguraron testigos. Tras la fuerte colisión, el motor izquierdo salió disparado, cayendo sobre la residencia del reconocido deportista zuliano Lino Connell.

En el dantesco accidente murieron los 84 ocupantes del avión, así como 71 personas en tierras, entre ellas la esposa, tres de sus cuatro hijos y el suegro del jugador de voleibol, quienes estaban en la casa. Otros 100 residentes quedaron heridos. Entre los viajeros se contaron Antonio Herrera y Carlos Santeliz, propietario y pelotero del equipo de béisbol Cardenales de Lara, y Néstor “Látigo” Chávez, lanzador de Navegantes del Magallanes y prospecto de Gigantes de San Francisco, en Estados Unidos.

También, Raúl Osorio, profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Zulia (LUZ). La mayoría de los pasajeros eran estadounidenses, entre trabajadores y familiares de trasnacionales petroleras que operaban en el país.

Cambio de piloto

El jet DC-9-32 siglas YV-C-AVD era piloteado por el capitán Emiliano Savelli Maldonado, quien fungía como jefe de operaciones de Avensa. Se trataba de un vuelo de código compartido entre ambas aerolíneas.

Savelli Maldonado reemplazó a Harry Gibson, quien comandó la aeronave, que Avensa había comprado 15 días atrás al fabricante estadounidense McDonnell Douglas, desde el aeropuerto internacional Simón Bolívar, en Maiquetía, hasta Grano de Oro, según los reportes periodísticos.

Gibson se habría negado a pilotear el avión desde la capital zuliana hasta la ciudad estadounidense porque había realizado un difícil despegue tres días atrás debido a corta longitud de la pista.

Arribó al área de vuelos internacionales del terminal aéreo marabino a las 11.30 de la mañana del domingo 16 de marzo de 1969 con 46 pasajeros y 10 tripulantes, para el abordaje de otros 28 pasajeros y la recarga de combustible durante su escala en Maracaibo. 

Pero, según contaron testigos, algo extraño sucedía con el jet. Aseguraron que durante el aterrizaje la cola tropezó o succionó ramas de unos árboles cercanos a la pista. 

Conmoción y repugnante olor

Sin embargo, a las 12.00 del mediodía, 30 minutos después, la aeronave inició su despegue, con 84 personas y 28 mil libras de combustible, al mando de Savelli Maldonado, quien sumaba 28 mil horas de vuelo en sus 25 años de experiencia como piloto.

Escasos cinco minutos después ocurrió la tragedia que llenó de caos, dolor, muerte, tristeza, llanto y luto, a los marabinos. Conmocionó la ciudad, el estado, el país y el mundo.

Vecinos reportaron que un asqueroso olor a carne humana quemada y a combustible impregnó la zona durante el difícil rescate de los cadáveres totalmente carbonizados, el cual permaneció en la zona hasta meses después.

Entre las causas del fatal accidente se insistió en la corta distancia de la pista y en fallas técnicas en el avión, pero las tesis con más fuerza fueron el máximo de 108 mil kilos y el error en la maniobra por parte del piloto, de quien se llegó a especular, incluso, que había ingerido licor antes de abordar.  

“Era una pista muy corta para ese tipo de avión, que requería al menos dos mil 500 metros para despegar. Necesitaba, para los pasajeros que llevaba, el equipaje y la carga de combustible más espacio”, dijo un piloto que laboró en Grano de Oro. 

Poco antes de abordar el fatídico vuelo de izq. a der, Carlos Santeliz, José Herrera, Alí Hernández y Antonio Herrera Gutiérrez. Foto diario Crítica. Maracaibo, 17 de marzo de 1969

El siniestro obligó a acelerar la construcción del terminal de Caujarito, hoy aeropuerto internacional La Chinita, que ya estaba previsto debido al crecimiento de la construcción de viviendas en sus alrededores. Se inauguró ocho meses después. 

Y el 13 de noviembre se clausuró el de Grano de Oro, que había sustituido en 1929, durante la dictadura del general Juan Vicente Gómez, el terminal de hidroaviones de la plaza del Buen Maestro. Sus más de 600 hectáreas albergan 51 años instalaciones, de LUZ, el poliderportivo Luis Aparicio Montiel y el Paseo Urdaneta, entre otras.

El antiguo edificio principal, por donde transitaron viajeros foráneos y locales en las aerolíneas Viasa, Avensa, Aeropostal, Panam, KLM, Ransa y Avianca en otrora, funciona desde 1970 la Facultad Experimental de Ciencias.


Publicado en Diariolaverdadweb

http://www.laverdad.com/zulia/165450-amargo-recuerdo-tragedia-vuelo-742-viasa-maracaibo.html

CorreodeLara

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