Los cambios políticos del siglo XVIII impulsaron la Independencia de América

 

Juan José Peralta
Periodista

El proceso histórico que da inicio a la lucha emancipadora en Venezuela aquel 19 de abril de 1810 tiene precedentes significativos en la historia universal: desde la segunda mitad del siglo XVIII, Europa y América son escenarios de grandes transformaciones políticas, económicas y sociales que desnudan la crisis final del antiguo régimen feudal y el surgimiento de una nueva sociedad industrializada, urbanizada y capitalista


Entre los numerosos suce­sos de estos cam­bios desta­ca la cri­sis del dominio europeo en Améri­ca que da sus primeros fru­tos en la Inde­pen­den­cia de los Esta­dos Unidos en 1776, con­flic­to béli­co que enfren­tó a las trece colo­nias británi­cas orig­i­nales en Améri­ca del Norte con­tra el Reino de Gran Bre­taña entre 1775 y 1783 final­izan­do con la der­ro­ta británi­ca en la batal­la de York­town y la fir­ma del Trata­do de París.

Por históri­c­as rival­i­dades Fran­cia y España ayu­daron a los rev­olu­cionar­ios esta­dounidens­es y las colo­nias británi­cas inde­pen­dizadas de Gran Bre­taña edi­fi­caron el primer sis­tema políti­co lib­er­al y democráti­co, una nue­va nación, los Esta­dos Unidos de Améri­ca, incor­po­ran­do las nuevas ideas rev­olu­cionar­ias que prop­ugna­ban la igual­dad y la libertad.

Otro de esos acon­tec­imien­tos impor­tantes es la Rev­olu­ción Indus­tri­al en Inglater­ra des­de 1760 con el ascen­so al trono de Jorge III y la incor­po­ración acel­er­a­da de ade­lan­tos téc­ni­cos en la indus­tria en el área tex­til, la quími­ca, la met­alúr­gi­ca y los trans­portes con los trenes y los bar­cos a vapor.

La incor­po­ración de la máquina al pro­ce­so pro­duc­ti­vo tam­bién trans­for­ma la vida social, políti­ca y cul­tur­al ingle­sa y la indus­tria man­u­fac­tur­era da paso a la indus­tria fab­ril maquiniza­da que incor­po­ra en 1774 la máquina de vapor a la indus­tria tex­til con par­tic­i­pación de los tra­ba­jadores asalari­a­dos. En Inglater­ra nace la Monar­quía Con­sti­tu­cional con la división de los tres poderes: ejec­u­ti­vo, leg­isla­ti­vo y judicial.

El otro gran acon­tec­imien­to de fines del siglo XVIII es la Rev­olu­ción France­sa, ini­ci­a­da el martes 14 de julio de 1789 con la toma de La Bastil­la, en París, movimien­to bur­gués que dará al traste con la monar­quía abso­lu­ta y todo el basa­men­to ide­ológi­co que sus­tenta­ba esta for­ma de Estado.



Su base fue la Ilus­tración, las ideas de los pen­sadores que darán fun­da­men­to doc­tri­nario a la eman­ci­pación, ideas que tam­bién se trasladaron a Améri­ca. El pen­samien­to de la Ilus­tración se fun­da­men­ta en el human­is­mo rena­cen­tista con el  hom­bre en el cen­tro de toda reflex­ión filosó­fi­ca, del racional­is­mo del siglo XVII y del auge de las cien­cias nat­u­rales, la inves­ti­gación y la téc­ni­ca. Es el mun­do de los conocimien­tos mul­ti­pli­ca­dos por el nacimien­to de la imprenta. Este movimien­to se expre­sa en Fran­cia en el pen­samien­to de los enci­clo­pe­dis­tas, entre quienes sobre­salen, D’Lambert, Diderot, Rosseau, Bayle y Voltaire. Para Améri­ca las ideas no sólo vienen por la vía de Inglater­ra o Fran­cia, sino de con­tra­ban­do en los navíos de la ilus­tración que traían libros, per­iódi­cos y procla­mas de la libertad.

Otros antecedentes al 19 de abril, ocur­ren a niv­el nacional. Entre ellos la pio­nera insur­rec­ción de Juan Fran­cis­co de León en Panaquire, esta­do Miran­da, entre 1749 y 1752, en protes­ta con­tra la Com­pañía Guipuz­coana, monop­o­lizado­ra del com­er­cio colo­nial, entre otras rebe­liones menores de fines del XVIII, sin may­or reper­cusión por no encon­trar eco en una sociedad católi­ca, monárquica, esclav­ista y dis­crim­i­na­to­ria en lo racial. Entre otros antecedentes del 19 de abril está el alza­mien­to en 1795 en la ser­ranía de Coro del negro José Leonar­do Chiri­nos y el alza­mien­to de los indios de Jácura.

En la con­ju­ra de Gual y España par­ticipó gente de todas las clases sociales, sal­vo los mantuanos

Dos años más tarde ocurre la con­spir­ación de Gual y España en La Guaira, primer movimien­to inde­pen­den­tista que bus­ca­ba lib­er­ar a Venezuela del colo­nial­is­mo del impe­rio español, des­cu­bier­ta el 13 de julio de 1797 y final­iza­da el 8 de mayo de 1799. Capitán de infan­tería y hom­bre de refi­na­da cul­tura, Manuel Gual era hijo del coro­nel español Mateo Gual. José María España desem­peña­ba el car­go de teniente de jus­ti­cia en Macuto.

Gual y España suscri­bieron unas orde­nan­zas que incluían los prin­ci­pales obje­tivos de la rev­olu­ción: la eman­ci­pación políti­ca de España, la implantación de un sis­tema repub­li­cano, el establec­imien­to de la lib­er­tad de com­er­cio y la abol­i­ción de la esclav­i­tud. En esta con­ju­ra fig­u­raron los líderes de la Con­spir­ación de San Blas, cap­tura­dos, juz­ga­dos y con­de­na­dos a muerte en Madrid en 1795, a quienes se les con­mutó la pena por prisión en Améri­ca y fueron encer­ra­dos en las bóvedas de La Guaira. Los con­spir­adores españoles encabeza­dos por el edu­cador y escritor Juan Bautista Picor­nell entraron en con­tac­to con Gual y España, reforzan­do sus ideas rev­olu­cionar­ias y el movimien­to se extendió a Caracas.

En la con­ju­ra de Gual y España par­ticipó gente de todas las clases sociales, sal­vo los man­tu­anos, fig­u­ran­do entre ellos com­er­ciantes, abo­ga­dos criol­los y letra­dos, inge­nieros mil­itares, fun­cionar­ios de la Real Hacien­da y has­ta el pár­ro­co de La Guaira, Juan Agustín González. Tam­bién for­maron parte de la con­spir­ación, arte­sanos, sar­gen­tos, cabos y sol­da­dos, unos par­dos y algunos blancos.


 


Esta con­ju­ra es la de may­or con­tenido teóri­co, la más orgáni­ca y com­ple­ta, con per­fec­ta defini­ción de ideario y fines, de todos los movimien­tos pre­cur­sores de la inde­pen­den­cia de la Améri­ca merid­ion­al. No recibió respal­do de los man­tu­anos y al con­trario fue delata­da, per­sigu­ieron a los con­spir­adores y ofrecieron rec­om­pen­sas por la cabeza de sus líderes, quienes huyeron a Trinidad.

José María España regresó clan­des­ti­no a Venezuela en 1799 y lo cap­turaron en La Guaira. La Real Audi­en­cia lo con­denó a muerte sien­do tor­tu­ra­do, ahor­ca­do y des­cuar­ti­za­do el 8 de mayo de 1799 en la Plaza May­or de Cara­cas, actu­al Plaza Bolí­var. Manuel Gual per­maneció en Trinidad, des­de donde man­tu­vo con­tac­to con el Pre­cur­sor Fran­cis­co de Miran­da, quien esta­ba en Lon­dres. El 25 de octubre de octubre de 1800 Gual murió enve­ne­na­do por un espía en San José de Oruña en Trinidad. Así ter­minó la con­spir­ación de Gual y España.

Otro antecedente de impor­tan­cia al 19 de abril de 1810 fue el ejem­p­lo de Haití, colo­nia france­sa que se inde­pen­dizó en 1804 y luego vinieron las expe­di­ciones de Miran­da en 1806 y las con­spir­a­ciones de los man­tu­anos de Cara­cas en 1808. Estos suce­sos debe­mos cono­cer­los para acer­carnos al 19 de Abril. Continuará.

CorreodeLara

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