Los colombianos en la Revolución Restauradora

Luis Heraclio Medina Canelón
M.C. de la Academia de Historia del Estado Carabobo

Uno de los aspectos poco estudiados por la historia contemporánea venezolana ha sido el aspecto internacional de la revolución restauradora y contingente de militares colombianos en las tropas restauradoras de Cipriano Castro.  Este elemento es fundamental para explicar y comprender varios sucesos históricos ocurridos en la frontera binacional y los conflictos entre Venezuela y Colombia en los primeros años del siglo XX.


Como bue­na parte de los andi­nos involu­cra­dos en políti­ca entre el siglo XIX y el XX, Cipri­ano Cas­tro, afec­ta­do por los vaivenes de estas activi­dades pasó tem­po­radas de su vida en la her­mana repúbli­ca, y de la mis­ma man­era que estando en Venezuela, com­par­tió vicisi­tudes con colom­bianos que se  tenían que refu­giar de este lado de la fron­tera. En Venezuela exis­tió en bue­na parte del siglo XIX la división entre lib­erales y con­ser­vadores, al igual que en Colom­bia, donde esta parcelación ha per­du­ra­do has­ta el siglo XX. 

Cas­tro, que se con­fesa­ba “lib­er­al” com­par­tió inqui­etudes con los lib­erales colom­bianos, y al momen­to de ini­ciar lo que él mis­mo llamó la “rev­olu­ción lib­er­al restau­rado­ra” se incor­po­raron a sus filas a un buen número de colombianos. 

En Venezuela hemos estu­di­a­do muy poco lo que ocur­ría ape­nas unos met­ros mas allá de nues­tra línea fron­ter­i­za, inclu­so para nosotros son prác­ti­ca­mente descono­ci­dos los movimien­tos políti­co-mil­itares que se fraguaron y eje­cu­taron des­de Venezuela con­tra los gob­ier­nos colom­bianos, como si no hubier­an tenido inci­den­cia aquí, pero bue­na parte de nues­tra his­to­ria está mar­ca­da por lo que ocur­ría en la línea de la fron­tera. Sola­mente entre el los últi­mos años del siglo XIX y los primeros del XX, por lo menos media doce­na de inva­siones partieron des­de Venezuela con­tra el gob­ier­no con­ser­vador colom­biano, entre las que desta­can la toma y sitio de Cúcu­ta lid­er­a­da por el ex pres­i­dente del Esta­do Zulia y ex jefe civ­il y mil­i­tar de Carabobo el colom­bo-panameño Ben­jamin Ruiz y la desas­trosa invasión a Colom­bia por la Gua­ji­ra orde­na­da por Cas­tro y lid­er­a­da por el gen­er­al José Anto­nio Dávi­la. Igual­mente des­de Colom­bia partieron varias inva­siones hacia Venezuela, sien­do las más impor­tantes, la propia rev­olu­ción restau­rado­ra y la invasión del gen­er­al Rangel Gar­biras, apoy­a­da por el ejérci­to colom­biano, aniquila­da en el Táchi­ra. Todas estas acciones mil­itares  fueron opera­ciones mix­tas de guer­reros vene­zolanos y colom­bianos y se puede con­sid­er­ar que están enmar­cadas en la posi­bil­i­dad de revivir a la antigua “Gran Colom­bia” que se llegó a men­cionar a prin­ci­p­ios de siglo, pero esa no es la mate­ria de este artículo.

Afor­tu­nada­mente para el estu­dio de la his­to­ria, el gen­er­al Eleazar López Con­tr­eras, llevó un por­menoriza­do lis­ta­do de los mil­itares inte­grantes de las tropas cas­tris­tas, que plas­mó en varias de sus obras. Por supuesto, se tra­ta sólo de los nom­bres de los ofi­ciales. La humilde tropa, la “carne de cañón” per­manece en todas las guer­ras anón­i­ma, pero con los reg­istros de López Con­tr­eras, podemos ten­er una idea aprox­i­ma­da de la mag­ni­tud de los sol­da­dos colom­bianos den­tro de las tropas restauradoras.

EL “GENERAL Y DOCTOR” BENJAMIN RUIZ

“Doc­tor y Gen­er­al” Ben­jamín Ruiz

Sin duda, el más rel­e­vante de los ofi­ciales colom­bianos de Cipri­ano Cas­tro fue Ben­jamín Ruiz, mil­i­tante del Par­tido Lib­er­al Colom­biano, quien tam­bién usó el nom­bre de “Rafael Bolí­var” y cono­ci­do como “el doc­tor Ruiz”, “el gen­er­al Ruiz” y Rufi­no Blan­co Fom­bona lo lla­ma “El Negro Ruiz”.  Cuan­do Cipri­ano Cas­tro ini­cia des­de Colom­bia  su invasión, la lla­ma­da “invasión de los 60” Ruiz se encon­tra­ba exil­i­a­do en el Táchi­ra, e inmedi­ata­mente se incor­po­ra a las huestes restau­rado­ras. Ruiz for­ma parte del esta­do may­or de Cas­tro. En la nómi­na de ofi­ciales de la rev­olu­ción figu­ra como miem­bro del “cuer­po médi­co” de los ser­vi­cios anex­os al coman­do gen­er­al de la rev­olu­ción.  Ruiz es un aven­turero y delin­cuente, según unos, para otros es un patri­o­ta lib­er­al que fue persegui­do por todo el Caribe por sus ide­ales políti­cos. Había sido gob­er­nador del Depar­ta­men­to de Panamá, cuan­do esta región pertenecía todavía a Colom­bia. Allí se le recuer­da como incen­di­ario. Luego fue fal­si­fi­cador de papel mon­e­da  en Esta­dos Unidos, donde fue persegui­do por la policía.  Ruiz se había incor­po­ra­do a la Restau­rado­ra como médi­co, y así lo cal­i­fi­ca errónea­mente López Con­tr­eras en sus libros, y quizás engañó a Cas­tro ale­gan­do ser médi­co, pero no se le conoce ningu­na activi­dad como tal. 

Pero parece que le causó bue­na impre­sión a Cas­tro por su desem­peño en com­bate, o por lo menos el Cabito fue seduci­do por la labia del colom­biano y le encar­ga del­i­ca­dos asun­tos, tales como nada menos que rep­re­sen­tar a Cas­tro, luego de la batal­la de Tocuy­i­to en la entre­ga del ejérci­to nacional de Venezuela de manos del Gral. Luciano Men­doza, coman­dante en jefe del ven­ci­do ejérci­to del pres­i­dente Andrade  y pos­te­ri­or­mente para acep­tar la ren­di­ción de la plaza de Puer­to Cabel­lo, que era el últi­mo reduc­to del gob­ier­no del pres­i­dente Andrade. Puer­to Cabel­lo y su castil­lo eran defen­di­dos tenaz­mente por el gen­er­al valen­ciano Anto­nio Pare­des, pero ya se habían queda­do prác­ti­ca­mente sin muni­ciones. Pare­des recibe a Ruiz (quien en ese momen­to usa­ba el nom­bre de “gen­er­al Rafael Bolí­var”) para pactar la ren­di­ción, pero se da cuen­ta de que el suje­to es un colom­biano y se enfurece y hace pre­so al impos­tor y ame­naza con fusilar­lo con las últi­mas balas que le quedan si Cas­tro no envía a un ver­dadero ofi­cial vene­zolano. Afor­tu­nada­mente para el pil­lo de Ruiz todo se solu­ciona al enviarse a otros ofi­ciales para pactar la ren­di­ción. Ese mis­mo año Cipri­ano Cas­tro des­igna a Ruiz Jefe Civ­il y Mil­i­tar del Esta­do Carabobo, y más ade­lante, a prin­ci­p­ios de 1900 lo des­igna como Pres­i­dente del Esta­do Zulia. Des­de allí Ruiz apoya a sub­ver­sivos lib­erales colom­bianos, a quienes entre­ga armas y muni­ciones y has­ta coman­da un ataque de los rev­olu­cionar­ios a la ciu­dad de Cúcu­ta donde resiste un sito de los con­ser­vadores por var­ios días. Luego de ser removi­do de su car­go Ruiz se enfrenta a Cas­tro y con­spira con­tra él. Vivió en var­ios país­es del Caribe, entre ellos Repúbli­ca Domini­cana, donde estu­vo pre­so por estafa. Murió en 1920.

VICENTE LISCANO O BIOFILO PANCLASTA. (Chiná­co­ta 1879 – Pam­plona 1943)

Cono­ci­do tam­bién como Vicente Rojas Lis­cano o Máx­i­mo Lis­cano. En el lis­ta­do de ofi­ciales de la rev­olu­ción López Con­tr­eras lo incluye como per­son­al del batal­lón “Junín” donde figu­ra entre los ofi­ciales efec­tivos y super­nu­mer­ar­ios.  Curiosa­mente el mis­mo López Con­tr­eras lo vuelve a incluir nue­va­mente en el renglón de “ofi­ciales efec­tivos y super­nu­mer­ar­ios” en otro batal­lón: el “Urachiche”. Quizás se ordenó su trasla­do de una unidad a la otra. De los ofi­ciales colom­bianos de la restau­rado­ra, pese a no ser quien ocupó la más alta posi­ción, es el que es más cono­ci­do inter­na­cional­mente en la his­to­ria; no por su actuación en Venezuela jun­to a Cas­tro, sino por ser uno de los esca­sos rep­re­sen­tantes lati­noamer­i­canos de la cor­ri­ente de pen­samien­to políti­co cono­ci­da como el “Anar­quis­mo”. Igual­mente es el úni­co escritor que nar­ró las des­dichas de los pre­sos políti­cos de Gómez en la antigua Cár­cel Públi­ca de Valen­cia en su obra “Siete Años Enter­ra­do Vivo”. Ruiz cayó en la per­se­cu­ción empren­di­da por Gómez con­tra los ami­gos del Cabito. Fue encar­ce­la­do en 1914 al ini­cia­rse la primera guer­ra mundi­al, luego de que, bor­ra­cho en un bar de Valen­cia,  procla­ma­ra sus sim­patías a Fran­cia y su adver­si­dad a Ale­ma­nia, país­es en ple­na guer­ra. Son cono­ci­das las sim­patías de Gómez por Ale­ma­nia en aque­l­los tiem­pos.  Esa razón fue sufi­ciente para encar­ce­lar a Lis­cano por siete años. En sus peripecias como anar­quista estu­vo pre­so en Colom­bia, y recor­rió unos cin­cuen­ta país­es del mun­do alter­nan­do con var­ios anar­quis­tas famosos.

Pródi­go a la hora de los dis­cur­sos, procla­mas y proyec­tos, llegó inclu­so has­ta pro­pon­er el asesina­to selec­ti­vo de los prin­ci­pales príncipes y reyes del mun­do, el papa y algunos arzo­bis­pos, todo lo cual se debería realizar el mis­mo día, para des­en­ca­denar el caos mundi­al.  Pese a ser tan insis­tente con el ver­bo y la pluma, era más un “rev­olu­cionario de botiquín” que un ver­dadero guer­rero: no se le conoce su par­tic­i­pación en ningu­na acción mil­i­tar impor­tante.  Muy dado a la bebi­da murió alco­holiza­do en un asi­lo de Pam­plona,  Colombia.

TIMOTEO MORALES ROCHA (Bogotá 1870-Puer­to Cabel­lo 1939)

El bogotano Morales Rocha for­mó parte del “Escuadrón de Caballería” una unidad selec­ta de las tropas restau­rado­ras, donde tuvo el car­go de ofi­cial ayu­dante. Se le con­sid­er­a­ba con la jer­ar­quía de gen­er­al. Luego de la traición de Gómez a Cas­tro, cayó en des­gra­cia al igual que muchos par­tidar­ios del “Cabito”  y estu­vo encar­ce­la­do jun­to a Lis­cano-Pan­clas­ta por seis años. Años más tarde, ya en lib­er­tad llegó a ten­er el car­go de reg­istrador sub­al­ter­no de Puer­to Cabel­lo, donde fundó famil­ia y vivió has­ta su muerte.

 

ENRIQUE ARENAS.

Tam­bién for­mó parte del “Escuadrón de Caballería” con el carác­ter de ofi­cial supernumerario.

ELOY TARAZONA (Enciso, Colom­bia 1880-Cara­cas 1953)

Pese a que es el menos ilustra­do y el que menos acciones mil­itares pro­tag­o­nizó, es el más cono­ci­do de los vene­zolanos por el hecho de haber tenido el papel de guardaes­pal­das y sirviente de extrema con­fi­an­za de Juan Vicente Gómez, con quien se rela­cionó en los tiem­pos del exilio de este últi­mo en Colombia. 

Eloy Tara­zona, anal­fa­be­ta colom­biano al que Gómez le dió la jer­ar­quía de coro­nel del ejérci­to venezolano

Par­ticipó en la Rev­olu­ción Restau­rado­ra como ofi­cial del batal­lón Junín. Pese a ser con­sid­er­a­do anal­fa­be­ta y ser colom­biano Gómez le con­fir­ió la jer­ar­quía de coro­nel acti­vo del ejérci­to de Venezuela y se le veía con­tin­u­a­mente con el uni­forme cor­re­spon­di­ente, siem­pre detrás de su jefe. Un tipo mis­te­rioso, nun­ca se supo may­or cosa de él. Fue quien primero se enteró del asesina­to de “Juan­chi­to” Gómez, el vicepres­i­dente de la repúbli­ca y her­mano del dic­ta­dor, y habría par­tic­i­pa­do en las tor­turas y asesina­to de los sospe­chosos del crimen. Fue el segun­do en impor­tan­cia en el frustra­do golpe de esta­do fra­casa­do que inten­tó Eusto­quio Gómez con­tra el gen­er­al López Con­tr­eras.  Murió pre­so en 1953.

JUAN PALENCIA.  No se tienen may­ores datos de este mil­i­tar colom­biano.  Sólo que lo men­ciona López Con­tr­eras como ofi­cial del “Escuadrón de Caballería”

RAFAEL URIBE URIBE. Este  políti­co y mil­i­tar colom­biano no for­mó parte de “los sesen­ta” de la invasión de la Rev­olu­ción Restau­rado­ra, por lo que no debe­mos señalar aquí muchos detalles de este per­son­aje, pero al poco tiem­po de lle­gar Cas­tro al poder estu­vo a su lado, e inclu­so llegó a coman­dar tropas vene­zolanas en la defen­sa de San Cristóbal cuan­do la invasión de Rangel Gar­biras. En la opor­tu­nidad en que trate­mos la invasión de Cas­tro a Colom­bia nos referire­mos a Uribe y su desem­peño en la idea del reestablec­imien­to de la Gran Colom­bia con Cas­tro a la cabeza.

LA TROPA

Como diji­mos arri­ba, rara vez quedan reg­istro de las iden­ti­dades de los sol­da­dos rasos, de la tropa, que sirve de carne de cañón, son los humildes sol­da­dos rasos anón­i­mos que mueren sin dejar su nom­bre para la pos­te­ri­or­i­dad, por lo que no podemos ten­er certeza de cuan­tos colom­bianos venían como sim­ples sol­da­dos en las tropas cas­tris­tas, pero hay un detalle que nos da una idea:  el día 13 de sep­tiem­bre de 1899, víspera de la batal­la de Tocuy­i­to, cuan­do las tropas restau­rado­ras habían toma­do ese pueblo, dos de los sol­da­dos rev­olu­cionar­ios fueron sor­pren­di­dos asaltan­do a unos veci­nos.  Cipri­ano Cas­tro ordenó que fuer­an fusila­dos inmedi­ata­mente.  Ambos eran colombianos.

División Táchi­ra, del ejérci­to de Castro

FUENTES

López Con­tr­eras, Eleazar, “Pági­nas Para la His­to­ria Mil­i­tar de Venezuela” Tipografía Amer­i­cana, Cara­cas, 1944

López Con­tr­eras, Eleazar, “El Pres­i­dente Cipri­ano Cas­tro” Bloque Dear­mas. Caracas.

López Gómez, José Ramón. “Don Cipri­ano y la Restau­rado­ra” Uni­ver­si­dad de Carabobo. Valen­cia. 2001

Núñez, Enrique Bernar­do.  “El Hom­bre de la Levi­ta Gris” Tipografía Gar­ri­do. Cara­cas. 1943

Pan­clas­ta, Bió­fi­lo. “Siete años enter­ra­do vivo” Pub­li­ca­cionesCo­razón­De­Fuego A.A. 201928 El Cafetero Medel­lín – Colombia

Luis Medina Canelón

Abogado, escritor e historiador Miembro Correspondiente de la Academia de Historia del Estado Carabobo

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