Macario Colombo: simbolismo y reinvención del místico pintor en pandemia

Freddy Torrealba Z.
Escritor e investigador

Fiel a su filosofía de vida el contestatario pintor Macario Colombo yace aislado del cotidiano entorno en su singular ámbito de pinceles, telas, pinturas, colores, esculturas e instrumentos musicales de madera. Éste prefiere que lo llamen pintor en lugar de artista para inventarse ese tipo de refugio estilo de Armando Reverón y Pascual Navarro


Ello nece­sari­a­mente no lo hace un hom­bre inso­cia­ble como podría despren­der­se del estereotipo crea­do en torno a su enig­máti­ca per­sona. Por el con­trario, es un ser humano abier­to, infor­ma­do y comu­nica­ti­vo que se pasea con su arte por diver­sas lat­i­tudes, entre éstas el exi­gente mer­ca­do artís­ti­co de EEUU.

En diciem­bre de 2016 hizo una breve rea­pari­ción públi­ca con una exposi­ción en la sede de la Uni­ver­si­dad Campesina de Venezuela Argimiro Gabaldón, ocasión en la que rat­i­ficó esa con­duc­ta sub­cul­tur­al y le fue otor­ga­do un Doc­tor­a­do Hon­oris Causa por esa insti­tu­ción educa­ti­va. De esa esa man­era se con­vir­tió en el sex­to pin­tor larense en mere­cer ese privilegio.

 

Aho­ra retor­na com­ple­ta­mente ren­o­va­do con la exposi­ción iden­ti­fi­ca­da con el parado­jal títu­lo “Macario Colom­bo sale en pan­demia” a par­tir de este 17 de diciem­bre y has­ta el mes de mar­zo venidero en la quin­ta El Nido del Turpi­al, car­rera 15 entre 52 y 53. Se tra­ta de un espa­cio para el apoyo a los artis­tas más allá del con­cep­to com­er­cial de galería del Cir­cuito Cul­tur­al Miranda-Ayacucho.

El even­to pre­sen­ta 16 pin­turas, 5 escul­turas y var­ios instru­men­tos musi­cales con la curaduría del inves­ti­gador de arte e his­to­ri­ador tocuyano Arnal­do Guédez Pérez. A la mues­tra ten­drán acce­so en la aper­tu­ra, por causa del COVID-19, ape­nas 15 per­sonas invitadas.

Éste pre­fiere que lo lla­men pin­tor en lugar de artista para inven­tarse ese tipo de refugio

Lo nue­vo

Todo pro­ce­so de cualquier tipo no evolu­ciona de un solo golpe. Tiene su rit­mo, pausas, avances y retro­ce­sos. Lo con­fir­ma la pin­tu­ra de este baragüeño a lo largo de su trayec­to­ria. Colom­bo se dis­tingue por su pen­samien­to pro­fun­da­mente anti­dog­máti­co, en todos los sen­ti­dos y fun­da­men­tal­mente en el arte. Es alguien abier­to a los cam­bios proclamán­dose libre.

Aho­ra vuelve por sus fueros con esta nove­dosa mues­tra. Tiem­po atrás había expre­sa­do su reen­cuen­tro con las raíces en su for­ma de pin­tar. De esa for­ma este obse­sion­a­do hom­bre con los espan­tos rurales logra la ansi­a­da serenidad. Un tema que ha tra­ba­ja­do reit­er­ada­mente en la línea de las leyen­das fol­clóri­c­as de nues­tra cultura.

Esta vez es evi­dente una aper­tu­ra al tema reli­gioso, mitológi­co e históri­co con las imá­genes de la Div­ina Pas­tor, Buda, Jesu­cristo, San Anto­nio y José Gre­go­rio Hernán­dez. Lo hace con inno­v­a­tivos motivos y col­ores que rat­i­f­i­can su inmen­sa imag­i­nación cre­ati­va. Se tra­ta de obras menos agre­si­vas a las ante­ri­ores. Un ejem­p­lo son las fig­uras de la Div­ina Pas­to­ra que abor­da con otro cro­ma­tismo menos cáli­do y el pun­til­lis­mo. La con­cibe sola sin feli­gre­ses en una especie de lev­itación. A Cristo lo pin­ta de man­era más celes­tial. Vuelve con la leyen­da de los fan­tas­mas. Y pre­sen­ta 2 fig­uras de nues­tra his­to­ria: Simón Bolí­var y Manueli­ta Sáez.

Arnal­do Guédez P. sostiene que asis­ti­mos a un pro­ce­so de rein­ven­ción por parte de Colom­bo. Un hecho que se sus­ci­ta en medio del ais­lamien­to por causa de la pan­demia del coro­n­avirus. Por ende, para el his­to­ri­ador el arte tiene vir­tudes de sal­vador exis­ten­cial del hom­bre más allá de lo pura­mente estéti­co. Recal­ca que lo artís­ti­co sal­va al ser humano de las desgracias.

Pero a la vez mues­tra la lúci­da evolu­ción de este artista de la pin­tu­ra larense que sigue pro­ducien­do silen­ciosa­mente en su aparta­do aposen­to de Bar­rio Nue­vo. El enig­máti­co, con­se­cuente y con­sciente disidente car­ac­ter­i­za­do por una éti­ca que lo hace difer­ente del resto de los mor­tales y en lucha con­tra la cor­ri­ente. Es el excén­tri­co Macario Colom­bo quien vive al mar­gen de este cosi­f­i­cante y agi­ta­do mun­do ampara­do en una sub­cul­tura por su comportamiento.


Esta mues­tra con­s­ta de 3 áreas prin­ci­pales cuyo eje cen­tral es el tema reli­gioso pre­dom­i­nante en nue­stro pueblo, a saber:

  • La Lib­eración de Jesu­cristo a quien tradi­cional­mente obser­va­mos cru­ci­fi­ca­do en la cruz. Esta vez el pin­tor lo pre­sen­ta despren­di­do de la mis­ma, a man­era de ser supe­ri­or en son de sal­vador de la humanidad, esta vez en tiem­pos de la ter­ri­ble pan­demia del Covid-19. Estas pro­duc­ciones están sig­nadas por los men­sajes de la sal­vación, amor, sol­i­dari­dad, peca­do y el dolor. Es el Jesu­cristo vic­to­rioso que vence la muerte y se desprende de la cruz.
  • Colom­bo brin­da una excep­cional aten­ción a la patrona espir­i­tu­al de los larens­es la Div­ina Pas­to­ra. Unas imá­genes tratadas con unos fres­cos col­ores ale­ja­dos de los cáli­dos que le con­fieren unas tonal­i­dades celes­tiales. La pin­ta soli­taria en una especie de lev­itación en el espa­cio en lugar del nicho. En su ver­sión de la vir­gen pre­dom­i­na la criol­lización con el pelo riza­do que nos recuer­da a los pin­tores de la Colo­nia en Lara desafian­do el poder de la Iglesia.
  • Tam­bién explo­ra las fig­uras mís­ti­cas de var­ios san­tos ven­er­a­dos por los vene­zolanos, entre estos san Anto­nio de Pad­ua y el próx­i­mo por can­on­izar el Vat­i­cano José Gre­go­rio Hernández.

Col­ores claves

En toda obra pic­tóri­ca existe siem­pre un prin­ci­pio, o var­ios a la vez, que la car­ac­ter­i­zan. A nue­stro pare­cer en la plás­ti­ca de Colom­bo es deci­si­vo el col­or con que impreg­na sus obras. En esa búsque­da con­cen­tra su may­or esfuer­zo de pin­tor sin que por ello deven­ga en el des­cui­do del con­jun­to de la obra., como podría ser el dibu­jo. Lo tra­ba­ja con un despliegue de ini­cia­ti­va, orig­i­nal­i­dad y per­sis­ten­cia para pasar de una eta­pa a otra como la actu­al. Es apre­cia­ble una decanta­da téc­ni­ca en su cro­ma­tismo lo cual paten­ti­za su lucidez para enten­der la necesi­dad de los opor­tunos cam­bios. De ello el artista es con­sciente hecho que proyec­ta en sus recientes creaciones. 

Su pri­or­i­dad es el col­or antes que otros prin­ci­p­ios pic­tóri­cos. Conoce y dom­i­na sus leyes que mane­ja con destreza. Es parte de la clave para enten­der el sig­nifi­ca­do, con­for­ma­ción y men­saje de sus obras en las cor­ri­entes de la: fig­u­ración, sur­re­al­is­mo e impre­sion­is­mo en las cuales se desplaza resueltamente.

De esa for­ma han sido con­stantes des­de sus ini­cios las tonal­i­dades del rojo, amar­il­lo y negro que usa con con­tun­den­cia, arro­jo y desen­fa­do dejan­do entr­ev­er su con­cep­ción machista de la pare­ja al igual que su claus­trofóbi­co mun­do. Esa vir­u­len­cia la expre­sa a veces con esos col­ores los cuales dotan a sus obras de un tono patéti­co por lo inten­so y oscuro. Para él paradóji­ca­mente el negro alum­bra como si fuera luz. Mateo Man­au­re en su eta­pa ini­cial de abstrac­cionista tra­ba­jo a fon­do con el negro lla­man­do a una serie pre­cisa­mente “El negro es un color”.

Esas fuertes tonal­i­dades proyectan una nar­ra­ti­va plás­ti­ca muy ten­sa que nos recuer­da en lit­er­atu­ra a la del norteam­er­i­cano Edgar Allan Poe, quien dota­ba de col­or a sus tex­tos más la mal­dad de sus per­son­ajes. Lo que pin­ta son unos motivos car­ga­dos de tinieblas y drama­tismo que ha con­ll­e­va­do a que se le cal­i­fique de alu­ci­na­do y ator­men­ta­do. Por ello los dia­b­los, espan­tos y calav­eras han sido con­stantes en sus cuadros. Así asume una pin­tu­ra exas­per­ante por medio del expre­sion­is­mo en que se refle­ja su con­cep­ción metafísi­ca de la vida.

En cam­bio, en esta eta­pa es notable un rad­i­cal vira­je en las tonal­i­dades de sus crea­ciones. Esta vez apues­ta con may­or pref­er­en­cia a los col­ores fríos. Otra vez pre­dom­i­na con vig­or el prin­ci­pio del col­or que tra­ba­ja seria y afanosa­mente antes que otro, pero explo­ra con los inter­me­dios-fríos menos agre­sivos. Algunos de los nove­dosos col­ores son: vio­le­ta tenue, verde man­zana, beig, azul claro, el blan­co con el cual retoza a man­era de destel­lo. Ello unido a unos del­i­ca­dos y cal­cu­la­dos dibu­jos como el sem­blante de José Gre­go­rio Hernán­dez Con esos col­ores y temas dis­curre por el mun­do de lo sim­bóli­co donde con­vive el hom­bre des­de tiem­pos remo­tos en las cav­er­nas con sus pin­turas rupestres. Lla­ma la aten­ción el empleo del blan­co en los retratos como el de Jesu­cristo con una chis­pa impre­sion­ista que resul­ta muy atra­pante al espectador.

Colom­bo lo ha hecho a con­scien­cia vis­to que se ha ded­i­ca­do a la inves­ti­gación y estu­dio de la teoría del col­or, como lo hiciera el físi­co Isaac New­ton en 1704.

Fal­sa leyen­da urbana 

Arnal­do Guédez se ha com­pen­e­tra­do con la obra y per­sona de Macario Colom­bo que conoce en detalles. Lo sigue, admi­ra, respe­ta, estu­dia y val­o­ra artís­ti­ca­mente como creador. Por lo que rec­haza las neg­a­ti­vas con­se­jas creadas en torno al pin­tor.  Sostiene el his­to­ri­ador que en torno a Colom­bo se ha gen­er­a­do lo que denom­i­na una “fal­sa leyen­da urbana”. 

De esa for­ma se le ha pre­tendi­do pre­sen­tar como un ser inso­cia­ble y aun demente. Para el estu­dioso del arte no apli­ca ni lo uno ni lo otro. Pues esta­mos ante un hom­bre com­ple­ta­mente nor­mal con­sciente de su condi­ción de pin­tor que asume con seriedad, respon­s­abil­i­dad y ser­vi­cio a la sociedad. Guédez descar­ta sea víc­ti­ma de una patología. 

Aunque ase­gu­ra por el con­trario que se tra­ta del padec­imien­to de una de claus­tro­fo­bia que lo lle­va a ais­larse con­géni­to en su famil­ia. En su cri­te­rio, Colom­bo es el artista más puro y com­ple­to del esta­do Lara. Un pin­tor que ha sido capaz de lle­gar a la diver­si­dad de estratos sociales des­de el rico al más pobre que han tenido acce­so a sus obras.  Ello lo atribuye a que no es un com­er­ciante del arte y a que la estéti­ca con­vive con el hombre.

Fotos: Arnal­do Guédez Pérez
Diario El Impulso

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

3 comentarios en «Macario Colombo: simbolismo y reinvención del místico pintor en pandemia»

  • el 26 diciembre, 2020 a las 12:18 am
    Enlace permanente

    Es admirable ver la ded­i­cación tan­to de Corre­ode­Lara a expandir el que se conoz­ca al pin­tor Macario Colom­bo como el dar a cono­cer su obra y per­sona. Les felic­i­to y estim­u­lo a seguir ade­lante en dar a cono­cer a esos per­son­ajes que lucen como en desin­teres, pero son iconos en nue­stro esta­do y país. Mis felicitaciones.

    Respuesta
  • el 29 diciembre, 2020 a las 5:21 pm
    Enlace permanente

    Gra­cias a Ud. seño­ra Nor­ma A. Aguil­era por sus respetu­osos y obje­tivos pun­tos de vista
    Son bien­venidos y esper­amos seguir ten­er­la como lúci­da lectora
    Nos com­place que le haya gus­ta­do este repor­ta­je sobre el pin­tor Macario Colom­bo mere­ce­dor de del mis­mo por sus vari­a­dos valores
    Este reconocimien­to es a un com­pe­tente equipo de colum­nistas e inves­ti­gadores dirigi­do por Luis
    Alber­to Përo­zo del cual nos sen­ti­mos orgul­loso de for­mar parte
    Reci­ba nue­stro sin­cero deseo por un feliz año

    Respuesta
    • el 30 diciembre, 2020 a las 4:38 pm
      Enlace permanente

      Gra­cias Fred­dy Tor­re­al­ba, pero real­mente los crédi­tos son para ti. Eres un exce­lente escritor y un notable inves­ti­gador. Te reit­er­amos que esta­mos felices de ten­erte como equipo en esta empre­sa de preser­var las cróni­cas y des­cubrir per­son­ajes que deben ser inmor­tal­iza­dos. Feliz Año Nuevo

      Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *