Naudy Salguero “A los cuatro años aprendí a leer con EL IMPULSO”

Naudy Salguero, lleva consigo el gentilicio palavecinense

ESCUCHAR LOS RELATOS de Naudy Salguero,
quien recientemente arribó a los 69 años de edad, es sumergirse en el Cabudare de
antaño

Precisa Salguero que su relación con EL IMPULSO tuvo su génesis cuando tenía cuatro años “porque en Cabudare solo se conocía este diario. Era el único que circulaba a manos de aquella legendaria figura denominado
el pregonero”.
Explica que este mítico personaje no pregonaba, “no anunciaba la venta del periódico a fuerza de gritos como luego se conoció, sino que simplemente salía con los periódicos a pie a
distribuirlos selectivamente casa por casa, a las persnalidades que en ese
entonces era consecuentes lectores y no alcanzaban unas treinta”.
“Podemos mencionar como
lectores asiduos de EL IMPULSO, a tío don Eurípides Ponte, don Felipe
Ponte, el doctor Agustín Gómez Rojas, Augusto Casamayor, entre otros, que
era reconocidos caballeros letrados del pueblo”, comenta con vehemencia sumergido en los rescoldos de sus recuerdos.
Refiere que muy niño, acompañando la convalecencia de
su tío Eurípides, que padecía una infección pulmonar, tuvo la
suerte que cuado éste terminaba de leer EL
IMPULSO, lo sentaba junto a su sillón para enseñarle las primeras
letras. 
“Esto me permitió, que a la edad de cuatro años, me promovieran al primer grado en una
escuela que regentaba la educadora y enfermera Aura Rosa Aguero de Rojas,
situada en Pueblo Arriba”, manifestó sumido en los recuerdos.
Otra de las vivencias de Salguero, sería que a midad de estar cursando el primer
grado, fue promovido para segundo grado, examen que presentó en la oficina de la directora cuya prueba fue
leer una pa´gina de EL IMPULSO, para
demostrar que estaba apto para confrontar el nuevo grado.
Destaca que ya un poco más grande, a los doce años concretamente, buscaba afanosamente entre las páginas de EL IMPULSO, todo lo referente al
beisbol, “Esa rivalidad permanente
entre Magallanes y el Cervecería Caracas, venía muy bien reseñado en EL IMPULSO”.
Otros artículos de obligada lectura para Salguero era la columna del
historiador y periodista de opinión -como se les denominaba -, Ramón Brito Calles bajo el seudónimo de Juan de Terepaima, esclarecido cabudareño, cuya pluma abordaba temas históricos del pueblo, geografía, política y cotidianidad.
Como anecdorio vinculado al periódico centenario, Salguero remarca que cuando
visitaba a don Jesús María Aguero, el barbero más antiguo de Cabudare, quien saludaba con afecto a los transeúntes que se detenían en el local contiguo a la avenida Libertador, la gente le
preguntaba cómo estaba, el fígaro respondía con gracia bajo un serio semblante: “pa` trás ni pa cojer impulso
que fue fundado en 1904”.

Texto y foto:

Luis Alberto Perozo Padua

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