Pánico y angustia se vivió en Barquisimeto aquel 18 de octubre de 1945

 

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista


ESA NOCHE EL GENERAL José Rafael Gabaldón no durmió y amaneció en su despacho acompañado por su secretario privado, algunos políticos de su entorno y varios militares de alta y media graduación.

Des­de el día ante­ri­or, o sea, el 17 de octubre, había sido infor­ma­do sobre la preparación de una insur­rec­ción para der­ro­car al Gob­ier­no del gen­er­al Isaías Med­i­na Angarita.

Un uni­for­ma­do irrumpió en el despa­cho del gob­er­nador Gabaldón para infor­mar­le que dos pelo­tones esta­ban toman­do el perímetro del pala­cio. Se escucharon dos aviones, quizá los AT‑6 o P‑47 sobrevolan­do el área y los pre­sentes advirtieron al primer man­datario que era nece­sario inten­tar escapar o entre­garse por temor a un posi­ble bom­bardeo. Se gen­er­al­iz­a­ba el tiro­teo en el área.

Gabaldón gritó ira­cun­do: “Eso jamás. Somos un gob­ier­no pop­u­lar”, y se dis­pu­so a hac­er frente a los alza­dos, y des­de var­ios frentes, los uni­for­ma­dos de la Policía abrieron fuego con­tra el con­tin­gente que sitia­ba el palacio.

Los aledaños a la plaza Bolí­var y las calles del cen­tro de la ciu­dad esta­ban desér­ti­cos y al poco rato del sitio, solo se veían sol­da­dos atrincher­a­dos en posi­ciones estratégicas.

El pavor se apoderó de la ciudad

Pocas horas antes del sitio, los veci­nos de Bar­quisime­to cor­rían de un lado a otro inva­di­dos de angus­tia. Ni un auto­mo­tor tran­sita­ba por las silentes calles y los cer­ro­jos de las puer­tas y ven­tanales se deja­ban escuchar con estruendo.

Lloriqueos de niños y per­ros aul­lan­do hacían más pavorosas aque­l­las horas men­guadas pro­tag­on­i­zadas por la Rev­olu­ción de Octubre que anun­cia­ba el epíl­o­go de una era políti­ca en Venezuela.

Al poco, las primeras bajas, con­tabi­lizán­dose cua­tro agentes de la policía fal­l­e­ci­dos y el recono­ci­do y queri­do médi­co Otto Alvizu.

Jun­ta Rev­olu­cionar­ia de Gob­ier­no reuni­da en el despa­cho con el pres­i­dente Rómu­lo Betancourt

El 19, las noti­cias en radio anun­cia­ban que la aviación y la plaza de Mara­cay se encon­tra­ban en manos del “Movimien­to Rev­olu­cionario” (encabeza­do por Rómu­lo Betan­court y el coro­nel Mar­cos Pérez Jiménez), y que el Cuar­tel San Car­los había sido toma­do por gru­pos de civiles insur­rec­tos. Nega­do a atacar la Escuela Mil­i­tar de La Plani­cie en Cara­cas, donde había estal­la­do la revuelta, por temor a asesinar a cadetes, Med­i­na Angari­ta sope­sa su renun­cia y ter­mi­na rindiéndose.

Pasa­do el mediodía del día 20, las fuerzas golpis­tas ya tri­un­fantes, nom­braron al doc­tor Pedro Adrián San­teliz, gob­er­nador pro­vi­sion­al y pos­te­ri­or­mente, la Jun­ta de Gob­ier­no, designó al doc­tor Eli­gio Anzo­la Anzo­la como jefe del Ejec­u­ti­vo regional.

La mis­ma noche del 19, se con­sti­tuyó en Miraflo­res una Jun­ta Rev­olu­cionar­ia de Gob­ier­no pre­si­di­da por Rómu­lo Betan­court, la cual ini­ció una nue­va eta­pa en la vida políti­ca del país y que para muchos his­to­ri­adores, rep­re­sen­tó la entra­da de Venezuela al siglo XX.

El grupo, com­puesto por hom­bres que en su may­oría no lle­ga a los 40 años, posa en el Pala­cio de Miraflo­res, Cara­cas. De izquier­da a derecha: Anto­nio Martín Arau­jo, min­istro de Comu­ni­ca­ciones; Ricar­do Mon­til­la, min­istro de Agri­cul­tura; Edgar Par­do Stolk, min­istro de Obras Públi­cas; Luis Bel­trán Pri­eto Figueroa, min­istro de Edu­cación; Gon­za­lo Bar­rios; Capitán Mario Var­gas, min­istro de Rela­ciones Exte­ri­ores; en el cen­tro, Rómu­lo Betan­court, pres­i­dente de la Jun­ta; may­or Car­los Del­ga­do Chal­baud, min­istro de Guer­ra y Mari­na; Edmun­do Fer­nán­dez, min­istro de Sanidad y Asis­ten­cia Social; Raúl Leoni, min­istro de Trans­porte Manuel Pérez Guer­rero, respon­s­able de la Plan­i­fi­cación; Juan Pablo Pérez Alfon­so, min­istro de Fomen­to y José Gia­copi­ni Zár­ra­ga, sec­re­tario de la JRG. La fotografía fue toma­da en 1947.

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

2 comentarios en «Pánico y angustia se vivió en Barquisimeto aquel 18 de octubre de 1945»

  • el 18 octubre, 2019 a las 9:50 pm
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    Mag­ní­fi­co rela­to que retoza con los géneros
    Tam­bién es el momen­to cuan­do el viejo Gabaldón expresó una
    frase históri­ca poco cono­ci­da, pero con un pro­fun­do con­tenido ético:
    “Los hon­res hon­estos no ten­emos cabi­da en la política”
    Entonces se reti­ra para siem­pre de la miitan­cia política.

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  • el 21 octubre, 2019 a las 9:56 am
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    Gra­cias Héc­tor por este col­irio históri­co del golpe de 1945 con­tra Betan­court vivi­do en Bar­quisime­to. Mucha tela qué cor­tar aún de esta lla­ma­da Rev­olu­ción (piedra fun­da­cional de los ade­cos) o Golpe Mil­i­tar de Octubre (para el resto). Hom­bres que fueron muy desta­ca­dos se lig­aron a ese movimien­to, como tam­bién lo eran los der­ro­ta­dos. Mucha tela sec­tarista ocur­rió luego, pare­ci­da al social­is­mo del siglo XXI, claro con sus difer­en­cias, pero el cli­ma era ese.

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