Ricardo Ovidio Limardo es el epónimo de una gran escuela Siquisiqueña

 

Henry Montero
Historiador

Transcurre los últimos años de la Gran Colombia, y nace un tocuyano universal. Nos referimos a Don Ricardo Ovidio Limardo, epónimo de una de las primeras escuelas graduadas de Siquisique. Nace el 10 de Abril  de 1825. Hijo del Doctor José de la Cruz Limardo y la señora Guadalupe González Duque. Sus primeras enseñanzas las recibió en su hogar de la mano de su hermana Victoria Limardo


Pro­duc­to de la for­ma­ción human­ista de su padre, el mis­mo era un sabio nat­u­ral­ista o amante de las cosas de la nat­u­raleza. Se ini­cia nue­stro curioso niño en el mun­do de las letras antiguas y en la lit­er­atu­ra mod­er­na. Estu­dia latín como base para la com­pren­sión de las lenguas romances y el estu­dio de la filosofía. Ambas for­man una unidad sim­bóli­ca, es decir para estu­di­ar filosofía, había que estu­di­ar  latín. Empieza un cur­so de filosofía en la uni­ver­si­dad de Cara­cas en los años 40 del siglo diecin­ueve. Le gusta­ba rodearse con per­sonas de may­or edad, o como dicen en la jer­ga actu­al, con ” viejos”.

[drop­shad­ow­box align=“none” effect=“lifted-both” width=“auto” height=”” background_color=“#faba56” border_width=“1” border_color=”#dddddd” ]Fue abo­ga­do, escritor, peri­odista, académi­co y filól­o­go[/dropshadowbox]

Establece amis­tad con José Rafael Reven­ga, sec­re­tario del lib­er­ta­dor en la época de la inde­pen­den­cia, el Doc­tor José María Var­gas, primer pres­i­dente civ­il de Venezuela en el año de 1835, y el Doc­tor José Alber­to Espinoza. Se gradúa sobre­saliente y obtiene la tit­u­lación de Bachiller, Licen­ci­a­do y Doc­tor en jurispru­den­cia. Amén de ser polí­glota. Se ded­i­ca a defend­er las causas jus­tas y reivin­di­ca­ciones sociales de la época.

En su itin­er­ario y con el fin de seguir desar­rol­lan­do su curiosi­dad int­elec­tu­al se trasla­da a Europa, cuna de la civ­i­lización occi­den­tal. Vivió muchos años entre Lon­dres y París. Más de veinte años en el viejo mun­do. En ésta últi­ma ciu­dad da con­fer­en­cias y se con­vierte en docente de lit­er­atu­ra. Públi­co un tex­to inti­t­u­la­do: Venezuela Pin­toresca en 1877. Era tan­to su amor por el mun­do de la lingüís­ti­ca que pub­licó tam­bién dos Libros: Las cues­tiones Gra­mat­i­cales y Gramáti­ca Castel­lana de la Real Acad­e­mia Españo­la, tex­to que se editó más de siete veces antes de fin del siglo diecinueve.

Dicho man­u­al pre­tendió homo­geneizar la enseñan­za gra­mat­i­cal esco­lar en toda Venezuela, ya que había mucha dis­per­sión en los estu­dios lingüís­ti­cos y gra­mat­i­cales en la época. Era un con­suma­do filól­o­go. Cuan­do regre­sa a nue­stro país se desem­peña como Rec­tor del famoso cole­gio fed­er­al de Valen­cia, y con­tinúa su labor de con­fer­encista y estu­dioso del mun­do de las Letras. Nun­ca dejó de estudiar.

Muere un 8 de mayo de 1907, a la edad de 82 años. Dejó un lega­do trascen­den­tal y pro­fun­do que tenía que ser recono­ci­do por las nuevas gen­era­ciones, y es en este con­tex­to que nue­stro Tocuyano uni­ver­sal se con­vierte en epón­i­mo de nues­tra escuela grad­u­a­da en el año de 1936. 

Des­de ésa época nues­tra escuela es cono­ci­da como la famosa ROL, insti­tu­ción for­jado­ra de grandes val­ores patrios, human­istas e int­elec­tuales. El próx­i­mo 24 de Junio estará cel­e­bran­do sus 84 años. Hon­or a quien hon­or merece. A ele­var nues­tra Siquisiquei­dad a través de nues­tras insti­tu­ciones educa­ti­vas que son las lla­madas a enar­bo­lar una edu­cación de cal­i­dad cón­sona con los tiem­pos actuales. 

Foto de por­ta­da: Rómu­lo Betan­court y Luis Bel­trán Pri­eto Figueroa, en la inau­gu­ración de la ROL. Año 1963

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

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