El valle de las mujeres hermosas

 

Omar Garmendia
Investigador y escritor


En carta fechada el 29 de abril de 1552, dirigida al rey Felipe II, el Teniente de Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela Juan de Villegas anuncia la futura fundación de la ciudad de Nueva Segovia y además le informa que ha enviado a un capitán con gente de a pie y de a caballo al llamado Valle de las Damas, a 15 leguas del puerto de Borburata. El llamado Valle de las Damas era el nombre que le había dado Nicolás Federmann en 1531 a un lugar ubicado en la comarca que hoy constituye el valle del río Yaracuy, limitando al este por las montañas de Nirgua y al oeste con las de Duaca.

En este territorio se encuentran las poblaciones de Urachiche, Chivacoa y Guama (Arcaya, P. 1916:107-110) y estuvo ocupado por tribus caquetías que Federmann encontró en el periplo de sus tres viajes desde marzo de 1530 hasta abril de 1532 que lo llevó desde el valle del río Variquecemeto, poblado también por los caquetíos, pero enemigos de aquellos, como figura en su diario o relación Indianische Historia (Historia Indiana), escrito en el lenguaje del temprano alto alemán entre 1533-34 y publicado en 1557 en Augsburgo.

Al describir Federmann la fisonomía de los habitantes caquetíos del valle del río Yaracuy, afirma que: Son gente de estatura elevada y bien proporcionada y de fuerte disposición. Especialmente las mujeres son muy bellas, por lo que llamamos a este valle y provincia, que los indios llaman Vararida, el Valle de las Damas (Der Fraw Thal) que quiere decir en alemán el valle de las mujeres. (Querales, Ramón, 2010).

Es de hacer notar que el sustantivo “mujer” en alemán es “frau” y en plural es “frauen”, mujeres, por lo que en el original en el idioma alemán de Federmann aparece Frauental (y no “Fraw Thal”, como lo consigna Querales) (ver imagen), que tendría un significado de “sitio”, “lugar” o “comarca” de mujeres, y que Federmann consigna como Valle de las Damas. El vocablo “dama”, proveniente del latín “domina”, significa “señora”. En la tradición española y europea, se denominaba “dama”, a las mujeres de condición noble y también a la “señora que acompañaba y servía a la reina, a la princesa o las infantas” (Diccionario Collins (2019) y fue a partir de los años finales del siglo XVIII cuando dicho término comienza a usarse sin distinción de la clase social de las mujeres.

De acuerdo con Arcaya (op. cit,), la etimología de Vararida que aquí traduce Federmann como Valle de las Damas (ver imagen) y que antes lo nombraba valle poblado (p. 63 en Arcaya, op. cit.), puede provenir de bara, casa, lugar, en varios dialectos caribes y en la forma ire o ihe que quizás significaría mujer o madre en el caribe primitivo (p.p. 110).

El Valle de las Damas

El espacio sociocultural y geohistórico caquetío estaba sustentado en una agricultura de riego por bucos y acequias de los cultivos del maíz y por lo tanto el aumento de la producción que le permitía obtener excedentes para el intercambio comercial con tribus vecinas y los caquetíos de Coro, proveedores de la sal y otros productos por medio de los aborígenes xaguas. Poseían poblaciones fortificadas, guerreaban con otras etnias enemigas con el fin de mantener exclusivamente para ellos las ricas y fértiles tierras del valle del gran río Variquecemeto.

El nombre Valle de las Damas representa el reconocimiento de la presencia de la mujer caquetía de esta comunidad tribal, lingüísticamente emparentada a la familia Arawak. La fama de la belleza de sus mujeres se debe a la afirmación de Nicolás Fédermann en la Narración del primer viaje de Federmann a Venezuela (1530-1532), traducido y anotado por Pedro Manuel Arcaya (1962): los caquetíos de Variquecemeto, eran “insolentes y hábiles”, bien proporcionados, fuertes los hombres y muy bellas sus mujeres” y “las más hermosas y mejor gestadas” según Oviedo y Valdés, citado por Arcaya (1955). El comerciante florentino Galeotto Cei, contemporáneo de Federmann y quien participó en la fundación de El Tocuyo dirá, en este caso de las mujeres caquetías del valle de Barquisimeto: “en ninguna parte de las Indias he visto más bellas mujeres, y desde entonces por eso lo nombrábamos el Valle de las Damas” (De Stefano, Luciana (2002: 23).

Mujeres caquetías

Asimismo, refiere Cei, (Montero, Ana María (2010:4). que las mujeres caquetías eran muy aseadas y limpias al punto de bañarse o lavarse constantemente, sobre todo en los días de la menstruación o inmediatamente después del parto. Indica, además, los afeites, adornos, vestidos y accesorios con que se adornaban el cuerpo. Para teñirse de negro intenso los cabellos utilizaban ciertas yerbas y raíces mezcladas con tierra. Se trenzaban luego dos clinejas de ambos lados de las orejas con hilos de colores, a veces enrolladas en la parte alta de la cabeza. Se perforaban las orejas de las cuales colgaban pendientes de oro, usaban collares de hilo vegetal con figurillas de barro o piedra que también se colocaban en las muñecas y los tobillos.

Las mujeres, al igual que los hombres, andaban semidesnudas, llevando telas de algodón teñido de colores que cubrían el vientre, los genitales y los glúteos. Para completar todo este cuadro de acicalamiento de la mujer caquetía, se pintaban “tatuajes” de diferentes figuras, embadurnándose también con el tinte del bejuco Arrabidea chica M.B.K. (¿bariqui?) lo que proporcionaba a la piel un color rojo de almagre y un fuerte olor, que servía para protegerse del sol y de los insectos durante el trabajo o cuando iban de viaje y también como afrodisíaco, donde la mujer pintaba al compañero como parte del ritual del amor, para el matrimonio o para atraer a la pareja (Montero, Ana María, 2010, op. cit. p. 4).

Referencias
Arcaya, Pedro Manuel (1916). Narración del primer viaje de Federmann a Venezuela. Caracas: Lit. y Tip. del Comercio
De Stefano, Luciana (2002). Los indigenismos en el Viaje y descripción de las Indias de Galeotto Cei (1539-1553). Caracas: Universidad Central de Venezuela.
Diccionario Collins [Documento en línea] Disponible:
https://diccionario.reverso.net/espanol-aleman/dama/forced Consulta: 13-09-2019
Montero, Ana María (2010). El papel de la mujer en la sociedad caquetía. [Documento en línea] Disponible:

http://anamariamonteron.blogspot.com/2010/08/el-papel-de-la-mujer-en-la-sociedad.html) Consulta: 13-09-2019
Querales, Ramón. (2010). Reparaciones a la historiografía del estado Lara. Barquisimeto: Concejo Municipal de Iribarren

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