El templo San José de Barquisimeto destruido y en ruinas desde su construcción

 

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista


El pavor se apoderó de la ciudad. El estruendoso sonido producido por las edificaciones y el rugido del poderoso movimiento telúrico debajo del suelo, estremecieron a los habitantes de Barquisimeto y las poblaciones vecinas aquel 23 de marzo de 1812.   

La iglesia de San José, situada en la calle Juares (calle 25), fue una de los edificios que se vino abajo con la misma intensidad del mortífero terremoto. La ciudad entera quedó envuelta en una nube de polvo, gritos desesperados y horripilantes lamentos.

Reducida a espantosos recuerdos y a una montaña de escombros, quedó por muchos años el vestigio de esta iglesia. Más tarde, con el transcurrir de las décadas, fue paulatinamente reconstruida, desde sus cimientos, parte de su infraestructura.

Templo de San José de Barquisimeto, años 40. Foto Chávez Chávez

En 1925, el obispo Aguedo Felipe Alvarado, entregó lo que quedaba del templo a los misioneros redentoristas, que habían sido expulsados de México por la revolución. El obispo conoció a esta logia en España y los invitó a venir a Venezuela e instalarse en el templo de San José, en donde se celebró por muchos años, las fiesta de Las Posadas, evento que se realizaba antes de la Navidad.

San José como parroquia, fue creada por decreto el 2 de agosto de 1964, aun cuando su construcción ya estaba en pie a principios del siglo XIX. Es uno de los templos más antiguos de Barquisimeto

Reducido a escombros

El pavoroso terremoto de marzo de 1812, destruyó el eje edificado entre Barquisimeto y San Felipe, y varias correspondencias de la época nos ilustran lo dramático de aquel evento natural que redujo a escombros casas y templos.

El clérigo Juan Francisco Muxica, cura de Santa Rosa, desde este poblado dirigió una misiva al obispo Coll y Prat, el 26 de agosto en donde le relata el horror y los estragos que causó aquel sismo en la ciudad.

“También dirijo a V. S. I. la certificación de la muerte de los venerables curas rectores de la ciudad de Barquisimeto. Esto está muy desordenado, porque el  territorio alcanza a doce leguas, más o menos, y las almas a doce mil o más, de las cuales apenas perecerían como mil,…” y agrega un parte de la destrucción: “Los templos que cayeron fueron la Parroquial de la ciudad, las filiales de Altagracia, Nuestra Señora de la Paz, no caio; pero quedó arruinada, San Joseph caio hasta los fundamentos, y la de Nuestra Señora de San Juan, y el Convento de San Francisco caieron totalmente”.  

Otra carta del cura José Antonio Vázquez dirigida a Coll y Prat, el 25 de septiembre de 1812, describe la magnitud de la destrucción del referido movimiento telúrico: “… el memorable 26 de marzo… la horrible catástrofe de aquel día quedó también asolado el alabado templo de San José” (de Barquisimeto).

Iglesia San José de Barquisimeto. Foto: Colección Florencio Sequera Jiménez

Gestiones para su recostrucción

En el Diccionario de Telasco A. Mac-Pherson (1883), encontramos un interesante dato que da cuenta de las gestiones realizadas para la reconstrucción del majestuoso templo de San José de Barquisimeto, destruido por un movimiento telúrico.

“El templo de San José, enclavado en la plaza Bruzual de esta ciudad (Barquisimeto), que se encontraba en la más completa ruina y abandono, ha sido levantado por el esfuerzo perseverante del joven Diácono Juan Falcón, que con vocación ejemplar sigue la carrera eclesiástica y ha realizado esa obra en un corto número de meses. El Gobierno del Estado, atendiendo a su justa súplica le dio el auxilio de que he hecho referencia”.

Inhumados en el templo
Entre las familias preocupadas por el estado ruinoso del templo de San José, figuraban los Yepes Piñero, propiamente don Juan Bautista Yepes Piñero y su hijo mayor Juan Bautista Yepes Gil, aportando generosos donativos para la reconstrucción de la derruida infraestructura religiosa, por tal razón, muchos años después, como sentido homenaje, la Diócesis de Barquisimeto, decidió inhumar los restos mortales de ambos caballeros en el templo, acto solo reservado para personalidades públicas o religiosas. Según los investigadores Ghersi Gil y Yepes Azparren, autores del libro: La Historia de la familia Gil desde la época colonial, describen que varios años después de la muerte de Juan Bautista Yepes Piñero, Barquisimeto 10 de febrero de 1915 y de su hijo, ocurrida también en esta ciudad el 16 de marzo de 1914, “los féretros fueron trasladados al templo de San José y colocados en nichos, situados a ambos lados del altar mayor, identificados por gruesas planchas de mármol blanco. Originalmente sepultados en cofres de madera, fueron depositados -muchos años después, durante la refacción de la iglesia años-, bajo el suelo del altar mayor.  

Fuente: Diccionario Histórico, Geográfico, Estadístico y Biográfico del estado Lara. Telasco A. Mac-Pherson, Puerto Cabello, 1883
El desastre de 1812 en Venezuela: sismos, vulnerabilidades y una patria no tan boba. Rogelio Altez. Fundación Empresas Polar. Caracas, 2006
La Historia de la familia Gil desde la época colonial y su descendencia hasta hoy. Marco Antonio Ghersi Gil y José Antonio Yepes Azparren. Barquisimeto 2013
Sitio Web CorreodeLara.com 

 

 

 

 

Publicado en Diario EL IMPULSO

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